Historias de la mente II

 

 

 

En ese psiquiátrico estuve trabajando durante 3 años, viví experiencias amargas y tristes, pero otras cosas compensaban la dureza de lo que podía observar, no fue una época traumática para mi y nunca la he recordado como algo que no me gustase hacer sino todo lo contrario, solo he descrito algunos de los personajes que recuerdo con cariño aunque había muchos más con sus historias, ahora trabajo en una oficina y si os digo la verdad aquel trabajo me gustaba más era mucho más humano que andar todo el día entre números pagos e impagos…, me fui de allí porque hacía falta en casa, mi padre me necesitaba al haber montado empresa y quien mejor que yo para administrarla…

 

Antes de trabajar en ese siquiatrico estuve  en un colegio o internado de niños deficientes, había muchos tipos de deficiencia con diferentes grados… nunca olvidare el primer día de prueba con el director del colegio. Muchos niños de los que allí se encontraban estaban acogidos por la Comunidad de Madrid, provenían de familias con serios problemas, bien de padres que estaban peor que ellos, de chabolistas, de marginados…se los quitaban a sus padres porque estos no podían atenderlos debidamente y había serios problemas de inserción o adaptación, también había niños que llevaban allí sus propios padre, pasaban el día y luego marchaban a casa, había un poco de todo. Contare algunos de los casos que más me impactaron.

LUISITO

 Luisito tenía 7 añitos, pero aparentaba tener 4 años físicamente, mentalmente era un bebe que no sabia andar, ni hablar y llevaba pañales, tenía un gran retraso síquico y físico, sus piernecitas estaban arqueadas y atrofiadas para sostenerle, sus manos no podían o no sabían sujetar nada cuando yo le conocí.

 

Su madre era una mujer alcohólica y creo que también estaba retrasada, algunas veces golpeaba al niño y le quemaba con cigarrillos, la asistente social le quito al niño porque lo encontró en un estado de desnutrición severo, sin aseo, sin ningún tipo de cuidado, ya que su madre se olvidaba de atenderle cuando se emborrachaba, le tenía atado a la cuna cuando se lo quitaron. Era un niño que estaba creciendo sin afecto como un animalito, un niño roto.

Ese niño era tan nuevo en ese centro como yo cuando entre, y el director delante de el me hizo cambiarle el pañal sin advertirme de lo que tendría que ver en mi primer día, mientras el me observaba detrás de mi yo me dispuse a cambiarle, cuando le retire el pañal casi me entran ganas de llorar porque ese niño tenia todas sus partes echas una herida enorme con una costra enorme, había estado tan abandonado…enseguida reaccione como si yo estuviese acostumbrada a ver cosas así todos los días y tragándome las ganas de ponerme a gritar, le lave, le cure, le puse limpito y mire al doctor…el doctor no hizo otra cosa que aplaudir diciéndome:

– Se acabó la prueba, tú te quedas, si has podido con esto, puedes con todo.

Por lo visto, no era la primera en pasar por eso y alguna no había podido ni tocar al niño. Tengo que reconocer que me costo porque nadie puede imaginar que tipo de gente es capaz de hacerle eso a un niño, ves todos los días historias parecidas en la tele, en los medios, pero crees que son lejanas, que nunca veras directamente el maltrato tan de cerca…y no es así. Yo entonces tenía a mis hijos que eran mucho más pequeños que Luisito y el amor de madre que sentía por mis hijos no me dejaba comprender como podía ocurrir eso. Tanto mis compañeras como yo nos enamoramos de ese pobre niño, le consentíamos, le mimábamos y en dos meses no era ni la sombra de lo que llego al centro, tenia colores, su pelo brillaba, su culete sanaba e incluso sonreía, era un bebe.

 

Su madre todos los domingos por la tarde le visitaba, era una visita que duraba una hora, teníamos ordenes de acompañarla siempre alguna cuando ella estaba con el niño por ningún concepto debíamos dejarla a solas con el, según la orden del juez que le quito la custodia.

La madre era una mujer algo retrasada, se le notaba en su forma de hablar, analfabeta, una mujer que se había quedado embarazada en una de sus muchas borracheras, no sabía quien era el padre del niño, o al menos nunca se le conoció padre. De vez en cuando le salía algún trabajo para limpiar una casa, pero le duraban poco, vivía en un barrio chabolista de Madrid marginada y rodeada de gente como ella, pero sola.

 

Ella cuando veía a Luisito se desvivía en cariños, le llevaba dulces, le trataba con ternura delante de nosotras y siempre decía que quería llevárselo que se lo habían quitado injustamente que lo que contaban era todo mentira que no les creyeramos…pasaron los meses y sus visitas empezaron a ser menos seguidas, una vez llego borracha al centro dando gritos y exigiendo ver al niño, el guarda tuvo que echarla de allí.

 

Me consta que nunca llegó a recuperar la tutela del niño, aunque si llego a dejar de beber, que Luisito hoy será un hombre niño, porque su retraso síquico era considerable, no se si seguirá en el mismo centro o estará en otro, pero su madre no volvió a tutelarle.

SANTIAGO-PACO-JULIO

En el centro había diferentes grados de retraso, así como niños de diferentes edades, había un grupo de mayores como así los llamábamos que no parecían tener ningún tipo de retraso, solo hablando con ellos te dabas cuenta de que algo pasaba.

 

Santiago tenía por aquel entonces 17 años, aunque su mentalidad era de 13 o 14 años, era un chico alto, moreno, bien parecido, delgado y muy trabajador, le gustaba siempre estar ayudando y aprendiendo cosas, lo mismo ayudaba al jardinero que te cambiaba un enchufe o cuidaba de los pequeños, era todo un manitas, siempre estaba ocupado y eso le servía de terapia para aprender, claro que si un día se levantaba de la cama apeteciéndole no hacer nada y ser un vago pues no movía un dedo en todo el día… y por mucho que le pidieses el favor para que te ayudase a algo se negaba en redondo, solo trabajaba cuando el quería y el encargado del centro le daba un pequeño sueldo por su labor que el recibía tan contento.

Provenía de una familia chabolista y con el en ese centro tenía otro hermano más pequeño, Andrés con el que trate menos, su hermano Andrés tenía bastante más retraso que el y no solían estar juntos casi nunca, parecía que se avergonzara de el. Sus padres también eran un poco faltos y habían tenido 7 hijos, de los cuales los dos mayores que eran Santiago y Andrés estaban en ese centro, los demás vivían con sus padres en un piso que les habían dado, ambos estaban en el centro porque necesitaban una educación especial y la Comunidad se hizo cargo de ellos aunque no es el caso de Luisito, sino de ayudas que concedieron a sus padres.

 

Santiago era feliz en su colegio como el decía y no quería volver con sus padres porque en el colegio se sentía útil, hacia cosas, era como su casa, llevaba allí algunos años ya, se creía el jefe de todo y había veces que cuando se enfadaba contigo te trataba de forma altanera, el no reconocía que fuese un minusválido síquico eso le molestaba muchísimo si por casualidad se lo hacías notar de alguna forma, te chillaba y decía “la tonta eres tú” a continuación te castigaba una semana sin dirigirte la palabra y evitándote por los pasillos, y no es que yo ándase diciéndole ese tipo de cosas es que había veces que teníamos que pararle los pies de lo insoportable que se ponía.

 

Paco y Julio eran dos hermanos casi de la misma edad de Santiago, siempre iban juntos, y se llevaban muy bien, Paco era mayor que Julio a mi parecer ninguno de los dos tenía retraso síquico nunca llegue a entender porque esos dos hermanos estaban allí, el único problema que tenía Paco era que hablaba mal que se atascaba y le costaba hacerse entender hablando, la verdad es que yo cada vez que hablaba con el me tenia que armar de paciencia para lograr entenderle y le hacia repetir las cosas una y otra vez hasta que me enteraba, cosa que el muchacho agradecía porque nadie se molestaba en escucharle y entenderle, tenia a diario sesiones con el logopeda pero no parecía hacer muchos progresos aunque con el tiempo si dieron sus frutos porque la ultima vez que me llamo por teléfono fue por mi cumpleaños del año pasado y se le entendía bastante bien siempre se pone al teléfono su hermano Julio pero el año pasado se puso el primero (estos tres me llaman todos los años nunca se les olvida mi cumpleaños a pesar de los años que han pasado), pero luego era un muchacho avispado e inteligente como cualquier otro, su hermano Julio yo le veía completamente normal para la edad que tenía avispado e inteligente como su hermano pero hablando fluidamente, tenia conversaciones como todos los chicos de su edad y por más que le miraba no entendía que hacia allí. Un tío suyo los había metido en ese colegio y no salían nunca de allí, al menos por aquella época.

 

A mí me daba tanta pena que no salieran nunca de allí que un viernes le pedí permiso al doctor para llevármelos a los tres al Parque del Retiro y como no eran chicos problemáticos se me concedió ese permiso, Santiago estaba como loco por montar en una barca y los otros dos por salir, solo con salir de allí por un rato se conformaban… fue una tarde preciosa de Junio y yo que iba a cuidarlos me sentí mucho más cuidada por ellos, eran mis tres mosqueteros… sobre todo a la hora de la barca que yo no sabia remar ni manejar esos trastos y me quede con ellos en mitad de estanque del retiro, en un principio yo no quería subir porque si ocurría algo yo era la responsable y ellos no tardaron en convencerme, fui una imprudente en ese momento pero sentí que debía darles algo de confianza, estuve una hora en el centro del estanque diciéndoles que se acercaran a la orilla y ellos riéndose de mi, diciendo que no, que un rato más y moviendo la barca…como broma, pero yo en el fondo acojonada por si se les ocurría volcarla o cualquier otra cosa… la experiencia fue bonita me sentí a merced de ellos pero ellos estaban radiantes y siempre han recordado ese día.

 

Desde ese día, yo no era una trabajadora para ellos era yo su amiga, un día estaba en el jardín con los más pequeños y llego Paco con un carro vacío de esos del Alcampo de la compra que se utilizaban allí para llevar la ropa de todos los niños a la lavandería…me reto:

– Sube!!

– No subo que pensaran que estoy loca…

– Ra-ja!!

 

Había por allí unas chicas de las mayores que empezaron a llamarme raja también y viendo la juerga que se traían todos, ni corta ni perezosa me subí al carro…me pasearon por todo el campo de futbol en el carrito del Alcampo y el doctor me vio por su ventana…que vergüenza!!!

 

No paso nada, unos días después por los pasillos me encontré con el doctor y riéndose me dijo:

 

– Bonito paseo el del otro día…

GENMA 

Con este capitulo cierro esta serie de historias, he elegido a este personaje por el especial cariño que le tengo y el cariño que me dio en su día, yo no he tenido hijas solo hijos, pero esta niña tan falta de cariño algunas veces me hizo sentirme su madre, otras su amiga, otras su enemiga y siempre querida.

 

 

Gema tenía 16 años, no había conocido a su madre, al nacer ella su madre murió por complicaciones en el parto, con 16 años su mentalidad era de una niña de 7 años aunque con las hormonas revueltas conforme a su edad real, era bajita, rubia, regordeta y con unos mofletes que daba gusto agarrarselos en un pellizco todo sonrosados, siempre iba en chándal no había manera de ponerla un vestido y vestirla como a una niña, era un auténtico chicazo y muy bruta, lo mismo te soltaba un taco y te pegaba una patada, que te daba un inmenso abrazo tirandose encima de ti, así que cualquiera de sus dos formas de mostrarte sus sentimientos eran algunas veces aterradoras ya que enfilaba como un toro de Miura derecha a su objetivo. Volviendo a su historia, su padre al quedarse viudo y verse con una criatura como ella, se le hizo demasiado grande, no sabía como atenderla y en cuanto la niña empezó a andar la interno en ese colegio, al principio iba a verla todos los fines de semana e incluso se la llevaba a casa muchos de ellos para volver a dejarla en el colegio el lunes, pero conforme iba creciendo la niña cada vez era más difícil de manejar así que su padre espaciaba mucho más las visitas y solo se la llevaba algunos días en las vacaciones de verano o navidad.

 

Estos niños en su deficiencia síquica tienen unos sentimientos enormes, creo que multiplican por tres su afectividad, y aunque sean deficientes “no son tontos”, se dan cuenta de todo, saben quien les quiere, saben quien les da cariño, saben quien no se porta bien con ellos y saben perdonar, tienen un archivo en la cabeza que si una persona les hace daño retroceden ante ella no se acercan, la evitan… nunca debemos ignorar que son personas con sentimientos y que captan todo, incluso aquello que nosotros no percibimos siendo gente “normal”.

 

El primer día que nos presentaron, que fue al poco de entrar yo y claro entre en sustitución de otra persona, lo primero que hizo al tenerla frente a mi… fue decirme que me marchase que ella quería a Sandra (mi antecesora) y con el gesto fruncido vino hacia mi con la intención de arrearme una de sus patadas, que supe esquivar a tiempo gracias a Dios sino me habría partido la espinilla. Ese día se mantenía lejos de mi, yo la observaba también de lejos, los demás niños y niñas se acercaban, se mostraban cariñosos pero ella enfadada conmigo y con el mundo, no había guapo o guapa que se acercase a ella, a todos espantaba. Durante dos meses apenas me hablaba y si lo hacia era para compararme con Sandra, que ella era más guapa, que si tal y que si cual, incluso a los demás niños les decía que yo era tonta… si me acercaba interesándome por algo que estuviese ella haciendo en ese momento, escondía lo que tenia en las manos y me soltaba un brusco – Y a ti que te importa!!- , tampoco le gustaba que se acercasen a mi los demás, cuando veía a Julio, a Santiago o algunos de los mayores hablando conmigo y riéndose se la llevaban los demonios, no solo no quería ella aceptarme sino que no quería que me aceptasen los demás.

Acercándose el día del navidad dos días antes, ella estaba contenta porque sabía que se marcharía a casa como todas las navidades, su estado de excitación era visible ya que llevaba dos meses o más sin ver a su padre e ir por casa pero estaba muy alegre, esos días empezó a bajar un poco la guardia conmigo aunque me utilizaba para lo que a ella le interesaba… quería estar guapa para su padre, así que me permitió que la peinase, que le pusiera “un vestido” y lo más importante hablaba conmigo, me decía que se iba con su padre pero que no volvería más que se quedaría con el a vivir… cosas que ella misma deseaba y creía con todas sus fuerzas aunque eran fruto de su imaginación.

 

A media mañana de ese día recibimos una llamada de su padre, no podría recogerla ni llevársela, puso como excusa que salía de viaje que era algo imprevisto y por trabajo que estaría fuera unos días cosa que meses más tarde adivinamos todos que era una mentira más, se había echado novia y la niña en esos momentos solo era un estorbo para esa incipiente relación que estaba comenzando entonces, así que a mí me toco la papeleta de tener que decírselo a la pobre niña…

 

Entre en la habitación de Gema, ella estaba sobre la cama jugando con una muñeca y contándole cosas a su amiguita de plástico sobre lo bien que lo iban a pasar con su papa, a mi se me encogió el corazón al oírla… como le iba yo a dar la noticia? Era demasiado cruel decirle que su papa no vendría a por ella…, me sente en la cama junto a ella y acariciándole el pelo le dije:

 

– Gema tesoro y si tu papa no puede venir?

– Mi papa si vendrá!!

– Mira cielo nos ha llamado por teléfono, tiene que salir de viaje y no podrá venir, pero me manda besos para ti y me ha dicho que en cuanto pueda viene a por ti.- Mientras le decía esas palabras cruzaba mis dedos detrás de la espalda-

– MENTIROSAAAA!!! Eres una mentirosa!!! Tú no quieres que me vaya y me dices eso!!!…

 

En ese momento y con toda su furia se abalanzo sobre mi agarrandome de la coleta, no había forma humana de soltarla de mi pelo… tenía tal ataque de nervios que su fuerza era descomunal no podía hacerme con ella y estábamos solas en esa habitación…ni con palabras amables, ni con nada, no había forma de calmarla…seguía aferrada a mi pelo tirando cada vez más fuerte y gritando mentirosa una y otra vez…

 

No había por allí nadie que nos oyese o pudiese ayudarme y me vi obligada a utilizar la fuerza bruta con ella también, así que me agarre a su pelo y empecé a tirar de el también, era de risa…las dos tirandonos del pelo, pero que daño me hacia la jodia!!! Estábamos las dos solas y enfrentadas como animales…era ella o yo, alguna de las dos tenía que ceder…

 

La agote, pero me costo muchísimo… se dio cuenta que contra más me tirase ella del pelo más tiraba yo del suyo, así que logre soltarme después de un rato…la niña me miraba llorando y con sofoco, yo con un terrible dolor de cabeza (me duro todo el día), la abrace y ella lloraba… estaba enfadada con su padre, conmigo y con el mundo, pero se dejo consolar. Cuando se calmó un poco la lleve al baño de la maño y le lave la cara, la peine y me peine…y cogiendole los dos carrillos de la cara con mis manos le dije:

 

– Mira Gema, no es tan malo celebrar aquí la Navidad, se que te hacia ilusión ir con tu papa, pero ya veras como lo vas a pasar bien, si me ayudas le pedimos permiso al doctor y te enseño a hacer una tarta enorme para todos los niños que estén en el Cole el día de navidad.

 

– De chocolate?

– Si, de chocolate.

– Me dejaras ayudarte?

– Si, te dejare

– Lo prometes?

– Si, Gema si.

 

La niña pareció conformarse y consolarse con esa promesa, ahora me tocaba convenzer al doctor para que me dejara llevarla a cabo, aunque no hubo ningún problema ya que encima le pareció una terapia muy buena para la niña…

 

Estaba muy ilusionada porque decía que ella iba a cocinar, se lo decía a todos los niños y a todo aquel con el que se cruzaba por los pasillos, cuando llegue me la encontré esperándome en la puerta excitada para saber si había comprado lacasitos porque a ella le gustaban mucho y quería que su tarta estuviese cubierta de lacasitos…quitándome la bolsa de las manos y casi sin saludar me copio de la mano y tirando de mi quería llevarme a la cocina…

 

– No Gema, espera tengo que cambiarme de ropa.

– Bueno vale, voy contigo.

 

Y tirando de mi como si yo fuese la niña no ella me llevo casi corriendo a los vestuarios para que me cambiase de ropa, se quedo esperándome en la puerta y cada rato preguntando que si me había cambiado…

 

– Voy!!! Gema Voy!!!

– Que tardona!!

– Ya salgo enseguida… ten paciencia.

 

Ese día hicimos una gran tarta, bañada de chocolate, la cocinera nos ayudo encendiéndonos el horno y dándonos todo aquello que nos hiciese falta para hacer la tarta… Gema acabo llena de harina y pringada de huevo… pero feliz….mira que guarreo en la cocina, ese día no lo olvidare nunca porque fue el día que pude acercarme del todo a Gema, de alguna forma me adopto como su madre y se convirtió en mi sombra desde ese momento, siempre que llegaba estaba esperándome, cuando me iba me acompañaba a la puerta y me besaba… me hizo muchos cardenales por su manera de querer tan apasionada y tan bruta, pero no importaban los cardenales solo importaba ella.

 

Y con esta historia termino mis Historias de la mente… gema me enseño que el cariño y el afecto es lo más valioso que tenemos las personas.

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