TARDES Y NOCHES DE BLUES I

 

 

Un cigarrillo se consume en el cenicero, por las vidrieras del salón se cuelan los últimos y débiles rayos de un sol moribundo, comienza una leve lluvia que llena de nostalgia mi corazón, mientras mi alma llora simulando las pequeñas gotas atrapadas en el cristal de mis vidrieras resbalando y dejando surcos como los recuerdos que me envuelven de aquellas tardes junto a ti, mientras sonaba un blues en la habitación y recostada en tu regazo dormía placenteramente y tú posabas tus labios en mi pelo dejando escapar un tierno beso. Hoy no suena un blues, hoy solo hay un inmenso vacío que me atormenta con recuerdos del ayer.

Me sirvo un whisky con mucho hielo, intentando olvidar por un momento esos recuerdos agridulces que me hablan de ti, enciendo otro cigarrillo, no me apetece fumar pero me gusta ver como el hilillo del humo va formando figuras en el aire en las que parezco adivinar tu rostro. El ambiente me trae tu perfume, te imagino tomándote ese Whisky y fumando un cigarrillo mientras me miras, sin embargo soy yo no eres tú quien esta aquí.

Hoy yo formo parte de mi propio blues, y mi corazón toca notas desgarradoras al ritmo de un viejo piano con las teclas desgastadas de tanto amar. Cierro los ojos y solo veo tu rostro te has convertido en un fantasma de mi recuerdo, un fantasma que aun duele, un tormento para mi alma olvidada…, creo sentir unas manos que acarician mi hombro, pero no… no son reales, aunque puedo sentir su calor… es otro espejismo de mi recuerdo, es mi mente que juega conmigo haciendo que te sienta aquí…

Esta oscureciendo, que silencio… tan solo el sonido de mi corazón y la fina lluvia cayendo sobre la hierba del jardín, apuro mi copa y miro el reloj de pared del salón… las 10 de la noche, demasiado pronto para dormir, enciendo el televisor y no hay nada, más de lo mismo programas basura de cotilleo rosa, desgracias en el Telediario y alguna que otra peli que ya he visto por algún canal perdido, la apagó.

Suena el teléfono y no tengo ganas de cogerlo, no tengo ganas de escuchar a nadie, dejo que salte el contestador…al otro lado de la línea esta Carmen:

Contestador: No estoy en casa, deja tu mensaje al escuchar la señal.

Carmen: Andrea coge el teléfono, se que estas ahí

-Silencio-….

Carmen: Anímate mujer!!! Mira, esta noche vamos a tomar una copa al Swing, estaremos sobre las 12, esperó que vengas… un besito.

-Cuelga el teléfono-

No quiero pensar, sin embargo lo hago, no me apetece salir, no me apetece arreglarme, no quiero ver a nadie, pero también sé que no debo encerrarme aquí, con desgana me levanto del sofá y voy a la cocina a prepararme algo de picar, observo mi nevera, tan fría como yo y llena de carne muerta como la mía propia en esos momentos… ya no tengo hambre… me sirvo un café solo bien caliente esperando que resucite a la muerta que hay en mí.

Las palabras de Carmen resuenan en mi cabeza – Anímate!!- , intento pensar en positivo pero mis pies siguen inmóviles, no se mueven, con un esfuerzo más apuro mi café y con pasos desganados voy a mi habitación.

 

Abro mi armario y le echo un vistazo por encima, en un rincón esta aquel vestido…si, aquel vestido que a él le gustaba tanto… rojo, tan rojo como el más rojo de los sueños, tan vivo aún que me suplicada que lo sacase del armario y lo enfundase en mi cuerpo una vez más… alargue mi mano cogiendo el vestido y obedecí esa orden de mi adormilado subsconciente.

 

Me miro al espejo, empieza a gustarme lo que veo, el vestido rojo hace que todo se ilumine y me sienta más mujer que nunca… mis pies descalzos desde la moqueta piden a gritos que les de la magia que a mi cuerpo le ha dado el vestido y me calzo unos zapatos de tacón de vértigo negros acharolados y estos parecen aprobar mi elección, cobrando vida propia y haciendo que mis pesados pies se tornen ligeros por la moqueta de mi habitación. Frente al espejo suelto el recogido de mi pelo negro dejando que caiga libre en cascada sobre mi espalda desnuda, informal, rizado y espeso, pero a la vez elegante con un brillo especial al ser liberado.

 

Un poco de carmín rojo en los labios sin marcarlos demasiado, un poco eye liner para realzar la oscuridad de mis ojos y un poco de rimel para realzar la mirada, unas gotas de perfume en el lóbulo de la oreja y en mis muñecas, y como broche final esos pendientes de brillantes que un día él me regalo.

 

En el espejo no estaba la misma mujer de hace un momento, en el espejo no veía al ser débil que por la tarde lloraba acompañando a las gotas de lluvia y ahogándose en su propia nostalgia, en el espejo estaba Andrea esa mujer fuerte que un día conquisto el corazón de él, esa mujer alegre que solo con sus ojos era capaz de iluminar cualquier rincón por oscuro que fuese…magnifica y capaz de todo.

 

Cogí mi abrigo y busque las llaves del coche en mi bolso, cuando me asegure que llevaba todo me dispuse a salir de casa, esa casa que hacia un par de horas o menos se empeñaba en engullirme. Monté en el coche y me pareció música el sonido del contacto al arrancar…

 

Continuara …