Niños de otra época… Cap. 1

         La protagonista de esta serie de historias, es alguien muy real a quien quiero muchísimo y lo que cuento esta basado en hechos reales que pertenecen a otra época corrían los años 50 en una España castigada por la Guerra Civil donde la gente sobrevivía como podía, cuando los niños y niñas dejaban de ser niños antes de tiempo por las necesidades que se pasaban.

       Josefita era la cuarta de nueve hermanos y como sus padres no podían mantener a su prole desde bien pequeña ella empezó a trabajar en lo que podía como todos sus hermanos, tenía que comer.

       Vivian en un pueblo pequeño y el padre de Josefita era un hombre de campo que poseía una pequeña huerta, dos viñas, un terreno donde sembraba cebada, una mula, un carro y criaba gallinas, conejos, algún cerdo y cuatro cabras en el corral de la casa. La casa estaba echa de adobe, una mezcla de arcilla, barro y paja, ladrillos secados al sol, que el padre de ella había construido poco a poco y su madre había blanqueado las paredes con cal viva. Era una casa grande con un gran portón de madera pintado de color gris clarito, que tenía una enorme llave oxidaba por el uso, aunque siempre estaba la puerta abierta, dentro de la casa había un patio interior en el centro, tres habitaciones grandes (aunque insuficientes) donde dormían todos apiñados, una cocina rustica de las de antes que daba al corral y no tenían baño, hacían sus necesidades en el corral en un lugar aislado junto a la cuadra de la mula como un enorme pozo ancho lleno del estiercol de los animales y después las cubrían con pajas y cal viva, cada poco de tiempo tenían que vaciar el estiércol producido por las heces de los animales y las suyas, sacándolas de ahí con una pala, cargándolas en el carro y llevándolas a un estercolero que había en el pueblo . El baño lo hacían en una gran artesa o artesilla (cajón de chapa y madera que servía tanto para fregar los platos, como para lavar la ropa, como para el aseo personal, incluso en época de matanza la utilizaban para tumbar al cochino y desangrarlo encima) que tenían en el corral.

       Josefita como todos sus hermanos tenía un “ato”o traje de los domingos que solo se lo ponían ese día para bajar a la plaza del pueblo o bien en los días de fiesta. A la hora de comer en su casa no había platos, todos tenían su cubierto, pero se reunían en la cocina alrededor del caldero donde todos comían a la vez el guiso de su madre, el último que llegaba comía menos que los demás, o el más lento comía menos, así que ella siempre estaba al tanto de no llegar tarde a las comidas, la única persona a la que tenían que esperar para empezar a comer era a su padre ninguno de ellos metía la cuchara en el caldero antes que su padre.

 

Continuara…

 

 

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