El pozo. Cap. 4.

Al padre de Josefita le llamaban “El tío Mora” y a su madre “La tía María” (es el nombre de la madre no era el mote), sin embargo todo el mundo en el pueblo creía que se trataba de un mote y no era así, era su segundo apellido, todos los motes iban acompañados de tío o tía sin tener parentesco alguno con otras personas del pueblo. Era una cosa bastante común llamar a las familias y a las personas por el mote en aquella época en lugar de utilizar el nombre, aunque hoy en día aun se da esa costumbre.

Su padre cada vez que se enfadaba tenía costumbre de aflojarse la correa y pegarles con ella, sobre todo a los chicos, a las chicas las pegaba menos aunque alguna vez también se le escapo la correa. Su mujer se pasaba el día tapando las diabluras que podían hacer esos nueve chiquillos para que el no se enfadase y alguna vez también llego a cobrar ella, era un hombre autoritario y su mujer era una buena mujer con un corazón enorme que temía a su marido.

 

Un día, estaban en el patio Josefita, su hermano Anacleto y Modesto, había un pozo en ese patio y su hermano Modesto fue a sacar un cubo de agua pero con tan mala suerte que el cubo se desato de la cuerda y cayó al pozo…sabían que su padre tiraría rápidamente de la correa en cuanto se enterase y temían el castigo. Josefita era muy delgada y menuda y ambos hermanos mirándola pensaron lo mismo…el hermano mayor acercándose a ella, le dijo:

– No se me ha olvidado lo de las cabras José…pero si quieres que te perdone tienes que hacer una cosa por nosotros

– Que es esa cosa?- dijo ella.

– Ven acércate- dijo el mientras cogía la cuerda del pozo.

– No de eso nada- contestó- mientras retrocedía.

 

 

Su hermano Modesto por detrás la esperaba y la sujeto con fuerza mientras Anacleto le pasaba la cuerda por la cintura atándosela fuertemente, la niña no dejaba gritar aunque nadie podía oírla, le pegaba patadas y bocados a su hermano Modesto por sujetarla, pero ambos eran mucho más mayores que ella y no podía con ellos.

 

Lograron meterla al pozo, ambos muchachos agarraban con fuerza la cuerda para que ella descendiera por el pozo y le gritaban que cogiese el cubo que había abajo, la niña lloraba porque la cuerda tan gorda le hacía daño en la cintura, además del miedo que estaba pasando y cuando llegó a alcanzar el cubo les dijo que la subieran, con tan mala fortuna que la pobre niña al ser tan pequeña no cayo en que el cubo es mejor subirlo vacío que no lleno de agua como lo llevaba, entre el peso de la niña y el cubo lleno de agua a sus hermanos les costo mucho más subirla y la niña se hacía mucho más daño en su cintura.

 

Josefita llego arriba echa un mar de lagrimas e insultando a ambos hermanos, ellos al ver que había subido con el cubo lleno en lugar de consolar a la pobre niña se rieron de ella…

 

– Pero so atonta!!! A quien se le ocurre? jajaja mira que sacar el cubo lleno con razón pesaba tanto!!!– dijo Anacleto.

– Más tonta que Picio!!!- reía Modesto.

 

Ella seguía llorando y callaba, y ellos se reían de ella cada vez más aun viendo la cara de miedo y la angustia que había pasado la pobre niña, cuando dejaron de reírse ellos le dijeron que no dijera nada y ella acabo prometiéndoles no decir nada, y así su hermano Anacleto se resarció del episodio con las cabras.

 

Desde entonces procuraba mantenerse más alejada de sus hermanos mayores, para evitar situaciones como la del Pozo.

 

Continuara…

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s