Desde las arenas del circo…

Desde las arenas del circo…es lo único que conoce de Roma la fiera leona…

se retuerce de dolor, un gladiador la ha vencido con su espada…

Sus piernas son dos columnas de mármol blanco, su torso esta iluminado por los destellos del sol cegándome los ojos…su espada esta manchada con mi sangre, con la sangre que mana de la herida de mi corazón…

Me arrastro a sus pies como una fiera indefensa, nunca podré utilizar mis garras contra el…cuando mi instinto me ordena que ataque, mi corazón herido le ama con todo su ser…Dios que hermoso es!!! …la belleza no debería estar en las arenas del circo, arenas crueles para mí ser, donde a mi antojo devoro hombres y descuartizo corazones para glorificar mi ser!!!…porque salto él a esta arena? porque me deje vencer?…mis garras son de gatita que le acarician con placer…donde esta la leona?… contra el no puedo vencer.

Se tiñe de rojo la arena…pero esta vez…no es la sangre de otro, sino la que me hizo nacer… mi sangre se convierte en vino que baña sus pies.

La fiera leona yace tendida en la arena, en su corazón reluce una espada provocando cegadores destellos en contacto con el sol, de sus ojos enrojecidos por la muerte, brotan lagrimas de sangre por su augusto gladiador, la arena se tiñe de rojo mientras los presentes vitorean al vencedor…sin embargo, el se acerca tristemente hacia su pobre leona y acaricia su pelaje con inmenso amor, el mismo amor que hundió su espada en el pecho y le hizo vencedor…con sus lagrimas intenta limpiar la sangre que cubre el rostro del amor, pero cada intento es inútil porque su pelaje ya se tiño de ese rojo de muerte que le atravesó el corazón.

Los soldados miran boquiabiertos como ese gigante llora limpiando la sangre de la arena que derramo el mismo por amor, la plebe abuchea sin piedad esas lagrimas no quieren muestras de debilidad ante la muerte de la vieja leona, que se dejo vencer por su gladiador…en la arena jugaron la vida, la muerte, supervivencia y amor…y ella se tendió gozosa perdonando la vida y ofreciendo la suya por su amor. Mas el gigante de piernas de mármol y torso de acero no será el vencedor porque en su llanto arrastra la perdida de su corazón y la leona muerta en la arena se lleva con ella todo su amor.

 

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