Cabras borrachas. Cap. 3.

Una día de finales de Septiembre en plena vendimia acompaño a su hermano para pastorear las cabras, fuerón a una era cerca de donde vivían, en la era se producían vertidos de un lagar cercano y ese día habían vertido los hollejos sobrantes del mosto de la uva.

 

Su hermano Anacleto por aquel entonces estaba tonteando con una chica del pueblo, eran medio novietes y aprovechando que Josefita iba con el a pastorear las cabras, no se le ocurrió otra cosa que dejarla sola a ella en la era con las cabras a pesar de las protestas de la niña y las amenazas de chivarse a su padre. Así que Anacleto la dejo sola mientras se iba tan fresco liándose un cigarrillo a cortejar a la moza que le gustaba.

 

En un principio Josefita estaba muy enfadada pero al ver que las cabras no le daban demasiada guerra y que estas a su vez estaban comiendo pacientemente los restos de hollejos del mosto de uva, pues la niña se relajo y se subió encima de una sarmentera (torre de sarmientos secos que sirven como leña para el invierno) , el sol de septiembre era acogedor y calido así que ella pronto se quedo dormida encima de la sarmentera, desde ahí arriba podía ver a las cabras pero como dije antes las cabras estaban entretenidas comiendo los hollejos del mosto, cosa que más tarde habría que lamentar, pero como la pobre Josefita era una niña que no sabía pues las dejo comer los hollejos sin ver el menor peligro.

 

Pasaron unas tres horas y ella seguía arriba de la sarmentera cuando creyó escuchar los gritos de su hermano que se acercaba corriendo hacia donde estaban las cabras, se incorporo para mirar y vio a dos cabras tendidas en el suelo inmóviles y las otras dos un poco raras… su hermano cada vez gritaba más fuerte llamándola…

– José!!!! Condenada niña!!! Donde te has metido!!!

– Estoy aquí!!! Dijo ella tímidamente…aún no alcanzaba a saber que había pasado y porque su hermano estaba tan enfadado…

– Baja inmediatamente- le decía su hermano mientras la amenazaba con un palo que tenia para pastorear las cabras.

– No bajo, que me vas a pegar… dijo ella.

 

Su hermano empezó a trepar por la sarmentera pero mientras el subía ella se bajaba por otro lado, así que cuando el estuvo arriba ella ya estaba en el suelo y corriendo como alma que lleva al diablo en dirección a su casa.

Lo que había ocurrido con las cabras, es que dos estaban borrachas y otras dos habían fallecido a causa de los hollejos del mosto que tenían alcohol, las cabras estaban borrachas y una niña pequeña no podía saber que eso podría ocurrir si las dejaba comerse los hollejos del lagar.

 

Entro corriendo en casa y su madre la paró en seco, ella se agarro al sayo de su madre llorando diciéndole que su hermano quería pegarla, que ella no había echo nada…, la madre la calmo y le pidió que le contara lo que había ocurrido, lo que la niña hizo sin omitir detalle. En eso entro el padre y al ver a Josefita con su madre enseguida le pregunto por su hermano, la madre explico a su padre lo ocurrido y este se fue a la era en busca de Anacleto.

 

El padre de Josefita según se acercaba a la era iba cada vez más cabreado, su hijo no se había atrevido a volver aun a casa, el panorama que se encontró fueron dos cabras muertas y otras dos que estaban borrachas pero vivas. Agarro las dos cabras que aún vivían y se dispuso a llevárselas a casa, y le ordeno a su hijo que cargara con una de las muertas.

 

Cuando llegaron a casa encerró a las cabras vivas en el corral y según las había encerrado se volvió a su hijo aflojándose el cinto del pantalón, el muchacho ya sabía lo que ocurriría y su padre sin mediar palabra comenzó a castigar al chico.

 

Josefita escuchaba en la cocina agarrada a las faldas de su madre los lloros de su hermano, y sentía un miedo atroz de que su padre continuase con ella…, sin embargo por esa vez se libró del castigo… y cuando llegó la hora de comer todos junto al caldero como acostumbraban su hermano no dejaba de echarle miradas amenazantes, en varios días tenía que mantenerse alejada de el, porque si no el se vengaría de ella.

Años despues Josefita contaría esta historia de como se emborracharon las cabras a sus hijos.

 

 

Continuara…

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s