Marcando pasos I

Hoy voy marcando pasos y haciéndome mil preguntas, hablando conmigo misma sobre el porque de algunas cosas que ocurren… alguien me dijo que querer subir a las estrellas es maravilloso pero que la ostia puede ser impresionante, pero también se que quien no arriesga no gana nada, tan solo quedarse ciego por no poder contemplar la luz de una estrella para sumirse en la más absoluta oscuridad que se encuentra en el alma. Yo aunque me estrelle contra el suelo sigo subiendo sin miedo a las caídas, no tengo miedo a caerme y volverme a levantar de nuevo, ya se ha convertido en una costumbre y creo que estoy ágil y en forma. Llegamos a una edad que ya no se busca la media naranja, pero encontrar una media mandarina no esta nada mal, nos arriesgamos a que esta mandarina en lugar de ser dulce sea acida o peor aun que sea amarga… pero lo importante es arriesgarse, moverse, no ver como otros disfrutan de esa mandarina y nosotros no somos capaces de comer un solo gajo… cuando la mandarina puede ser enterita para nosotros. Las personas somos mandarinas preciosas pero imperfectas, cuando están maduras pueden ser de lo más dulces, cabreadas amargamos y cuando estamos a la defensiva somos acidas… todo esto me recuerda a un texto que me escribió un amigo que decía lo siguiente:

Y llegaron los romanos a tierras valencianas, vieron los frutos del naranjo, uno de ellos decidió morderlo tirándolo inmediatamente al suelo ya que al comerlo con cáscara le amargaba, después vio como un lugareño tranquilamente se comía una naranja y acercándose le dijo:

 – Como puedes comer eso con lo amargo que es?

– Se ha molestado usted en pelarla, pruebe… pruebe!!!

Y el romano descubrió que la naranja era un fruto dulce y agradable…

Las personas somos como las naranjas tenemos que molestarnos en conocernos pelándonos poco a poco y descubriendo nuestro interior, por el camino podemos encontrar de todo, pero lo importante es llegar a ese apetitoso fruto dulce que todos llevamos dentro. Pues lo mismo pasa con las mandarinas… las personas tenemos corteza como ellas y tenemos que quitarnos esa corteza para que se vea lo dulces que somos en realidad. Ninguno de nosotros somos perfectos, ni tan buenos como parecemos, tenemos nuestro genio, nuestra personalidad, nuestros estupendos defectos… nadie nos ha asegurado nunca que la vida sea un camino de rosas…esos caminos no existen, sin embargo podemos endulzarlos si dejamos que lleguen a nosotros quitándonos la corteza y quien sabe hasta nuestros defectos pueden gustar… dependiendo de los ojos de quien nos mire sobre todo si son con el cariño y la ternura adecuados.

Y pensando en las estrellas, las naranjas y las mandarinas… yo seguire marcando mis pasos hacia donde quieren llegar.

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s