Y yo, te sonrío, te miro y te dejo hacer…

Como un gato jugando con un ovillo de lana,

te enredas en los hilos de mi corazón,
lamiéndome suavemente,
clavando tus uñas con placer.

Y te sonrío, te miró y te dejo hacer…

Otras veces vuelves a ser niño
en tu mirada descubro otro amanecer,
amanecer entre castaños,
en tus labios,
la más dulce miel.

Y cuando te enfadas cariño…
se acaba el amanecer,
llega una tormenta,
que inunda todo mi ser,
provocando esa angustia,
que anhela el atardecer,
donde salga el arco iris,
haciéndote renacer,
poniendo un beso en mi boca,
que me hace enloquecer.

Y cuando me amas cariño,
vuelve a anochecer,
rodeándome con tus brazos,
mil luceros encontré,
para perderme entre tus besos,
con sabor a canela y miel.
respirar el perfume,
de tu piel sobre mi piel…
y que de nuevo nos encuentre,
el siguiente amanecer…

Y así son mis días,
amándote con todo mí ser…
y ese gato juguetón,
se enreda en mi corazón,

Y yo, te sonrío, te miro y te dejo hacer…



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