EL TIEMPO NO PONE A CADA CUAL EN SU SITIO… LO PONES TU…

El tiempo y el espacio, todo es tan relativo, eso de que el tiempo pone a cada uno en su lugar no es totalmente cierto, de nosotros depende dar el lugar correspondiente a cada quien y desde el momento que tomamos determinación ya estamos dando su lugar a todo lo que nos ocurre en nuestra vida, ya sean personas, o hechos…
Somos dueños de nuestras acciones y sobre todo de nuestras palabras, aunque a veces en el minuto exacto de pronunciarlas pensamos que mejor haberse mordido la lengua…, pero las palabras suele llevársela el viento y con el tiempo se olvidan, nuestras acciones permanecen.
Hay una frase que dice que el dolor es inevitable pero el sufrimiento es opcional, y es cierta… nosotros siempre decidimos cuanto queremos seguir atormentándonos, el dolor por algo es el primer impacto algo que no podemos evitar, seguir sufriendo por ese algo depende de nosotros… de la capacidad que tengamos cada uno de superación o el grado de autocastigo que queramos infringirnos.
Esto lo aprendes con el tiempo, cuando te han machacado tanto que intentas que se cumpla aquello de ver pasar por delante de tu puerta al cadáver de tu enemigo… y te das cuenta que es un tiempo absurdo y perdido, porque aquello de bicho malo nunca muere es cierto, estas personas duran más años que Moises. Y lo único que sacas es prolongar un sufrimiento por aquello que llamamos “justicia”… no somos jueces, ni verdugos aunque algunas veces intentamos ejercer de ello, pero para nuestro propio detrimento ya que lo único que conseguimos es perder el tiempo odiando cuando tendríamos que estar amando sin esperar justicias que nunca llegan… yo tarde más de 20 años en darme cuenta, y no me daba cuenta que a la única que castigaba era a mí, se puede decir que me he auto flagelado durante 20 años por querer castigar a quien me hizo tanto daño, cuando a esa persona le importaba un pimiento mi justicia y vivía su egoísta vida sufriese yo o no.
Yo ya no espero juicios divinos que me traiga el tiempo, no espero que cada cual se coloque en su lugar, soy la dueña de mi vida y se tomar decisiones, yo coloco cada pieza de mi puzle donde debe estar… y no espero que sea el tiempo quien me diga dónde colocar cada pieza porque soy yo la que no quiere perder el tiempo y menos aún sintiendo rencor.
No tengo nada que demostrar, ni bueno, ni malo… tanto de mi como de nadie.
AUNQUE NO LO CREAS

AUSENTE

A veces, solo a veces necesitamos ser ausentes, ausentarnos de nuestro entorno, encerrarnos dentro de nuestro caparazón para poder ver mejor aquello que tenemos que decidir. Entonces siempre hay alguien que te cuenta aquello del optimismo, yo era una de esas personas que le hablaba a otras del optimismo, que lo practicaba en mi misma y toda una experta en lágrimas escondidas detrás de la más bella sonrisa… pero entiendo que hasta yo misma necesito ser una ausente, que no me sirve de nada tener una noche loca ni sonreír tapando angustias a lo tonto. Hoy voy a contaros por qué amo a mis letras…, porque es el único medio que tengo de dejar escapar mis sentimientos, sobre todo cuando en mi cara se dibuja una sonrisa indiferente, es mi forma de ausentarme del mundo, de llorar sin ser molestada por aquel que llega y te dice “ánimo”, no quiero que me digan “ánimo”, no se trata de eso, en esos momentos que lanzas tus letras al aire no quieres leer eso de ánimo, en esos momentos lo que realmente necesitas es que no te digan nada, que se callen, porque no es consuelo lo que busco, busco ausencia y desahogo… en esos momentos lo único que realmente serviría es un abrazo de verdad y no preguntarme porque lloro, simplemente abrazarme. El “animo” sé que está cargado de buenas intenciones, pero hace que me retraiga y no escupa lo que siento por miedo a incomodar a los demás… y aunque mis letras a veces no son del todo claras, todas tienen un porque que niego muchas veces por pudor y que me suelten “animo”. No buscan golpecitos en la espalda, no buscan consuelo, necesito que sean ellas las que me consuelen al salir de mis dedos… ya que yo soy la única persona que me puedo consolar a mi misma… todo lo que intento si no es así es como ponerse un pesado traje de camuflaje que acaba por ahogarme.
No es consuelo lo que busco, tan solo poder expresarme. Hay veces, que yo también necesito ser una AUSENTE.ausente

COMO UNA GATA…

Letras perfumadas

Como una gata en celo te busque esta noche entre mis sabanas,
y mi piel no encontro el calor de la tuya,
como una gata en celo me acerco a tu ventana,
llamandote timidamente y pidiendote que me abras…


Solo he venido a darte un beso en esta madrugada,
a sentir tus caricias en el cuerpo y en el alma,
a que arda la tea que llevo en mis entrañas
y saciando mi sed volver de nuevo a mi cama.


Soy esa gata furtiva que se cuela por tu ventana,
para darte un beso en sueños antes de que llegue el alba.


Una gata que sufre queriendote sin tener nada,
deseandote sin saber nada,
y que hoy por hoy esta amando a la nada…


Y esta noche volvere a buscarte entre mis sabanas,
para darme cuenta de que no hay nada…
continuaré llamando a tu ventana,
para que me dejes…

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Cuando los ojos hablan

imagesCuantas cosas puedes percibir en una sonrisa o en una mirada? si, una mirada que sin necesidad de palabras te besa, no con un beso normal sino esos besos que te besan el alma y detrás del brillo de esa sonrisa que te desarma se encuentra otra alma, que juega con la tuya sin pronunciar una sola palabra… no hacen falta palabras cuando los ojos hablan. 

Un abrazo

abrazo

Un abrazo…

Si, un abrazo que me haga pequeña,

Un abrazo perfumado entre jazmín y azahar…

Sumergirme en ese abrazo mientras escucho tu corazón,

Igual que en una caracola puedo escuchar el mar.

 

Un abrazo,

Que me haga perder la noción del tiempo,

En el que no me haga falta respirar,

Y fundirnos en el espacio,

Para no separarnos jamás…

 

Un abrazo,

Algo tan sencillo y difícil de expresar.

Pero tan cercano,

Que no cuesta regalar.

Y en el alma siempre quedara.

 

 

El trago más dulce y el penúltimo de mi vida

A veces pienso que me como demasiado el coco, hoy llevo todo el día pensando donde encajo yo, siempre he encajado en donde me he propuesto y me he sentido cómoda. Sin embargo, llevo un tiempo sintiéndome extraña, no incomoda, siento que no encajo, y no sé dónde está mi lugar y lo que hago es intentar adaptarme a cualquier circunstancia aunque a veces no lo consigo.

He llegado a esa edad en la que no soy ni vieja, ni joven, aunque mi apariencia física no me acompaña con la edad que tengo, cosas de la genética familiar.

Que porque digo esto? Porque me siento tan joven como me puedo sentir mayor, eso sí es cierto que a medida que pasan los años ves la vida desde otra perspectiva y eso me gusta, si… me gusta mucho ver cómo los años me han hecho aprender de mis propios errores, he aprendido de cada una de la lagrimas que he vertido sin perder nunca la sonrisa, y me siento más sabia, no más lista… todo eso no lo cambio.

Mi edad es la más difícil, no encajo en ningún sitio, ni entre los jóvenes, ni entre la gente mayor, así que me adapto a todo porque hay que seguir viviendo y disfrutando de la vida. Anoche me fui de fiesta con las amigas y llego un momento que me sentí incomoda, no por ellas, sino por la gente que nos rodeaba, sentí aquello que llaman claustrofobia aunque detrás de esa palabra le añadiría “guardería “así que tengo claustrofobia a las guarderías de los veintiochos o treinta y pocos…, no me veo, me siento rarita cuando se acercan chicos de la edad de mis hijos o un poco más mayores con cuatro copas e intentando ligar conmigo, no es mi estilo, me gustan los señores de 40 para arriba, que no de 60, con la misma madurez mental que yo y que me traten como a una señora estupenda sin tener las facultades mentales mermadas por el alcohol. Y con los que son demasiado mayores tampoco encajo aunque me adapto, porque aún tengo ganas de hacer locuras, pero con sensatez.

No me veo cuando llegue a los 50 con transparencias y conformándome con ser el ligue de un treintañero haciendo botellón en un parking, ni yendo de caza de la juventud perdida, siempre me resulto patético, aunque tengo que decir que hablo tan solo de mi persona y respeto lo que hagan los demás sin tacharles de nada, ni me gusta pone etiquetas, odio las etiquetas.

Me veo sola y disfrutando de la vida, o en el mejor de los casos con un señor a mi lado que se adapte a todo como yo, ni joven ni viejo, disfrutando de la madurez como se disfruta de un buen vino, saboreando esa sabiduría que te da la experiencia de un corretaje lleno de lágrimas y risas de lo que hemos vivido. Ese es el trago más dulce y el penúltimo, yo estoy en ese trago y me lo voy a beber, sola o acompañada, pero bien acompañada porque se lo que quiero y aun puedo elegir sin que me asuste llegar sola a ningún sitio.

buen vino

A trabajos forzados…

Hay veces que el pasado no te deja ver un hermoso presente… reblogueo este post.

Letras perfumadas

El me acompaña, es un buen amigo, me mira hipnotizado para soltarme aquello de;

–         Eres mucha mujer para comerte de un bocado, contigo hay que tomarse su tiempo un buen partido de futbol con sus dos tiempos, bocata incluido y prorroga de penaltis…

Yo le miró y le sonrío, porque me lo suelta de forma tan natural que en lugar de sentirme bocadillo, me siento una rosa… pero no le quiero y el espera. Cualquiera que le oiga piensa de el que tiene expresiones de barriobajero, pero no es así, es mucho más culto que yo, un hombre que ha vivido, ha viajado, sabe de la vida, no he conocido a nadie con una conversación tan fluida y tan inteligente… y algo sibarita en sus gustos, además de ser muy atractivo… cualquier mujer estaría feliz a su lado. Y yo me siento bien a su lado, pero no es…

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